La Estación de Atocha, 160 años en evolución

Sobre lo que fueron huertas regadas por el Arroyo de Castellana, y cerca de la desaparecida puerta barroca de Atocha, salía el 9 de febrero de 1851, el primer ferrocarril destino Aranjuez, bajo un discreto edificio de cubierta de madera. La estación de Atocha o de Mediodia inauguró una nueva tipología, desconocida en Madrid y como todo concepto novedoso estaba llamado liderar la innovación arquitectónica, acorde a las futuras necesidades.

Apenas 40 años después de su apertura afronta su primera transformación. Liderada por la compañía titular de la línea, MZA (Madrid-Zaragoza-Alicante), encargó al arquitecto e ingeniero Alberto de Palacio Elissague, la construcción de la nueva estación monumental. El nuevo edificio inaugurado en 1892, no solo requería de un amplio espacio donde cobijar el tráfico ferroviario, sino también la creación de un símbolo para la compañía, introduciendo un nuevo tipo de hito urbano.

El auge del transporte ferroviario, introduce a los españoles en la era de la movilidad y la velocidad, donde el hecho de desplazarse y por lo tanto la llegada y salida, se convierten en actos sociales y emocionales, siendo la estación el marco espacial. Como recuerda Carlos Viñas:

«Madrid para Azorín iba a empezar en la Estación de Atocha, entonces del Mediodía, por lo que debió ser un momento de intensas emociones por la vida que iba a iniciar, como lo fue para Juan Ramón Jiménez y Miguel Hernández en la misma estación […]»

En torno al arco sur de la ciudad, en la Arganzuela, junto a la llegada del ferrocarril surgen las posibilidades de importación y exportación de mercancías, dando lugar al primer impulso industrial moderno de la ciudad. Este conjunto de instalaciones industriales y ferroviarias se asienta sobre un tejido urbano quasi rural y fuertemente marcado por el tridente barroco y las determinaciones de Plan Castro, inicialmente concebido como residencial.

No será hasta el año 1968, cuando se inicia el siguiente modificación. Se abre el túnel del enlace ferroviario Atocha-Chamartín, construyendo un apeadero subterráneo con vocación metropolitana, paralelo a la marquesina histórica. Durante el largo proceso de planificación y construcción de los Enlaces Ferroviarios de Madrid (1931-1968), se plantean varios proyectos de reforma o sustitución de la estación monumental. Sin embargo y afortunadamente no se llevaron a cabo.

El transporte ferroviario metropolitano se convierte en uno de los condicionantes para el crecimiento y desarrollo de la región de Madrid, siendo Atocha el nodo principal de la red. A finales de los años 80, la creación del núcleo de Cercanías, y el inicio de los primeros proyectos de alta velocidad ferroviaria, refuerzan a Atocha como referencia en el transporte de viajero a nivel regional y nacional. Ante tal situación en 1984 se convoca un concurso de arquitectura para la ampliación y remodelación, del que resulta ganador el estudio de Rafael Moneo.

Estación de AtochaLa intervención, finalizada en 1992, consiste en la construcción al sur de la marquesina histórica una terminal para servicios de Larga Distancia, convirtiendo la marquesina histórica en un jardín tropical. Los servicios de Cercanías y Regionales se ubicarán en otra contigua a la anterior, en continuidad con el túnel de enlace con Chamartín.

La operación se completa con un aparcamiento sobre la cubierta de la estación de Cercanías, una nueva estación de Metro y un intercambiador entre los diferentes medios. Siendo el cilindro de este último el elemento fundamental para la ordenación de las circulaciones del complejo.

La denominada operación Atocha, incluyó la sustitución del paso elevado de la Glorieta de Carlos V por otro subterráneo. Sin embargo el aumento de la superficie de la estación, la desaparición de los talleres y almacenes, hizo que el conjunto de la estación fuera más monolítico e impermeable para la trama urbana.

La estación y su entorno vivió su momento más triste con los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004. Durante los días posteriores la estación se convirtió en el símbolo para muchos ciudadanos que expresaron su dolor y cariño a las víctimas en espacios como el intercambiador con miles de notas y velas. En marzo de 2007 se inaugurará en el recinto de la estación el Monumento en Recuerdo a las Víctimas de los Atentados, obra del estudio FAM.

En el momento actual, la estación afronta los incrementos de viajeros en los servicios de alta velocidad, con una nueva ampliación, adjudicada de nuevo al estudio de Rafael Moneo. La operación consiste en crear una terminal de llegadas al sur de la actual, siguiendo la inercia de la primera intervención, aumentando de esta manera la capacidad de las vías de alta velocidad. Paralela a esta terminal se situará una homóloga para Cercanías.

El aspecto más interesante desde el punto de vista urbano, es la reserva de suelo para una plaza pública en la zona este entre la estación y los edificios administrativos de la Avenida Ciudad de Barcelona, incluyendo una conexión peatonal con la calle Méndez Álvaro.

Independientemente del valor de la arquitectura del edificio, el aspecto más interesante es la evolución constante a lo largo de su existencia. Es esta una cualidad de la arquitectura industrial: flexibilidad y capacidad de asumir cambios de actividad.

Como epílogo, desde Ahora Arquitectura queremos hacernos herederos de este espíritu de continua mejora, de adaptación, de evolución, de transformación de la ciudad, de transmisión de valores y de memoria , porque esa es en definitiva nuestra manera de hacer arquitectura.

Nos parece conveniente esta cita del arquitecto inglés Cedric Price (1934-2003) “La mejor solución para un problema de arquitectura puede no ser necesariamente un edificio».

En la situación actual donde la profesión de la arquitectura está en momentos bajos y cuando más que nunca es necesario valorar nuestras ciudades desde la buena práctica arquitectónica, estamos convencidos que nuestra labor y nuestra dedicación forma parte de un bien común. Esperamos poder compartirlo con vosotros.