‘Torre Castelar, las primeras oficinas contemporáneas de La Castellana’

La antigua sede del banco coca fue uno de los primeros edificios en los que se usó el vidrio como estructura.

El proyecto

La sede para el antiguo Banco Coca fue construida por Rafael de la Hoz Madrid en 1986. Se sitúa en una parcela en forma de sector circular con un desnivel de 18 m entre la calle Serrano y el Paseo de la Castellana.

Se proyecta como una caja suspendida que intenta desmaterializarse a través de una sucesión de capas de vidrio, un prisma de cristal en el que penetra el aire y cambia al ritmo de la luz, pudiendo ver el cielo a su través, desmaterializando su arquitectura a través de esta abstracción.

El edificio se olvida de la escala y de las referencias a la proporción humanas. Esta relación desaparece al eliminar la visión directa del interior. A primera vista no se sabe el número de plantas que alberga ya que no posee elementos de referencia conocidos como puertas o ventanas con lo que poder medir.

La caja flotante no toca el basamento, proporcionando una sensación de ingravidez. Esta suspensión obliga a una solución estructural singular.

En primer lugar se optó por enterrar el 40% del volumen del programa sin alterar la topografía circundante, situando el resto de las oficinas apiladas sobre rasante. No se construyó la totalidad del volumen ni se ocupó toda la parcela que permitía la normativa, esponjando así el espacio.

Se crea un gran plano inclinado que forma el acceso, alejando el edificio de la calle para poder contemplarlo con mayor perspectiva.

Tanto el pavimento como los muros de hormigón son revestidos de travertino (piedra ornamental con la que se construyeron los edificios más importantes de la antigua Roma). Al acceder al interior se observa que el aspecto dominante es la iluminación cenital (lucernarios sobre un emparrillado de vigas) y espacios a doble y triple altura.

La torre

La torre consta de plantas diáfanas (en un cuadrado de 18 x 18m) que son ocupadas por oficinas colgadas por un núcleo de comunicación exterior que asoma por la parte trasera.

Las distintas plantas cuelgan excéntricamente a través de unos tirantes que cuelgan de una plataforma superior de hormigón formada por vigas en forma de T invertida en 2 direcciones que está unida al núcleo de comunicaciones.

Las losas de forjado son de 8cm de canto y están unidas mediante conectores a un entramado de vigas metálicas HEB-260 colocadas cada 2m en las 2 direcciones que funcionan como vigas empotradas en el núcleo y colgadas de los tirantes. Se realiza recortando un perfil laminado en forma de zigzag, desplazando las 2 mitades y soldando los dientes para lograr mayor canto con el mismo peso. Esta ligereza y disposición de huecos permiten el libre paso inferior de instalaciones.

La construcción

Cada planta se levantaba sobre pilares provisionales colocados en el perímetro. Una vez alcanzada el último piso se ejecutó la estructura de coronación. Cuando había fraguado el hormigón se procedió a su descimbrado y se colgaron de ella los tirantes metálicos en forma de H de 2cm de espesor que se fueron uniendo a las distintas plantas de arriba abajo, procediendo a la retirada de los pilares provisionales después.

Para corregir la flecha (deformación originada por el peso propio de la estructura) lo que se hizo fue unir los tirantes a las plantas a través de una contraflecha, postensando el núcleo en el extremo opuesto al voladizo (tras el vertido y fraguado del hormigón se introducen unos cables de acero por el interior de unas vainas y se procede al tensado de su armadura). De esta manera al introducir una carga contraria se levantaron los 8 cm que descendieron las plantas durante su ejecución.

Se lastró el perímetro de todos los pisos con la carga equivalente al peso del vidrio que se colocaría más adelante, retirándose al tiempo que se instalaba el cerramiento.

La piel

Se usaron varias capas de vidrio con intención de permitir la circulación de aire entre ellas: un vidrio con cámara de aire y un halo exterior que hacen que funcione como una chimenea (el aire caliente acumulado entre las capas se libera de forma natural por la parte superior), sujetando ambas láminas por una estructura de vidrio.

Al interior tenemos un doble acristalamiento: la primera hoja es un vidrio templado (tipo de vidrio que cuando se rompe se desmenuza en trozos pequeños granulares en lugar de astillarse en fragmentos dentados) mientras que para la hoja exterior se usan vidrio laminar (varias capas de vidrio unidas por una película intermedia) separadas por una cámara de aire para evitar el contacto entre las hojas por presión de viento. Estos cristales de grandes dimensiones (2 x 3,2m) se colocaron por fuera para que el cerramiento pasara limpiamente por delante del canto de los forjados.

La hoja exterior es una luna templada tratada al ácido (con aspecto rugoso) colocada en bandas horizontales de 75cm de altura y 6m de longitud, dejando una separación de unos cm entre ellas y alejándose 1m del cerramiento interior.

Este halo exterior se apoya en unas costillas de vidrio formadas por 2 lunas templadas enmarcadas con una reducida perfiles de acero inoxidable.

Frente a esfuerzos verticales (peso propio) el vidrio actúa como una viga apoyada en 2 puntos con un voladizo de 2m en los extremos y un vano de 2m en la zona central. Frente a cargas horizontales (viento) trabaja a flexión apoyado cada 2m en las costillas de sujeción.